
{"id":8659,"date":"2025-01-10T03:00:00","date_gmt":"2025-01-10T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/insomnio.profepaco.es\/?p=8659"},"modified":"2025-05-27T00:15:57","modified_gmt":"2025-05-26T22:15:57","slug":"los-hombres-del-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/insomnio.profepaco.es\/?p=8659","title":{"rendered":"Los hombres del tiempo"},"content":{"rendered":"<p>Hab\u00eda una vez un hombre del tiempo al que le encantaba su profesi\u00f3n. Dedicaba todos sus esfuerzos, miraba en internet los datos del sat\u00e9lite, comprobaba por tel\u00e9fono el clima que hac\u00eda en otros lugares del mundo que ten\u00edan la misma latitud que el suyo, la misma longitud, la misma altura, la misma distancia a la sierra y al mar que su ciudad.<\/p>\n<p> Dedicaba horas y horas a elaborar pron\u00f3sticos minuciosos, debidamente razonados y analizados. Y llegado el momento, pronosticaba a sus convecinos el tiempo que har\u00eda al d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p> Con todos estos datos en el coraz\u00f3n, siempre pronosticaba lluvias. Si fallaba en su pron\u00f3stico del tiempo y el d\u00eda siguiente era soleado, como es natural, le fastidiaba mucho haberse equivocado. Aunque su verdadero problema era que tambi\u00e9n le fastidiaba acertar porque, cuando su vaticinio era correcto y las nubes lloraban desde el cielo, recordaba la tristeza infinita que le embargaba en los d\u00edas de lluvia.<\/p>\n<p> Entonces, al cabo de unos a\u00f1os, se encontr\u00f3 con otro hombre del tiempo algo m\u00e1s viejo con el que entabl\u00f3 amistad. Se intercambiaban datos, comentaban las incidencias meteorol\u00f3gicas y las no tan l\u00f3gicas, sus impresiones y sus cuitas. Pero nunca coincid\u00edan en el pron\u00f3stico. El otro siempre pronosticaba d\u00edas fant\u00e1sticos, soleados pero no calurosos en exceso y con la posibilidad de brisas suaves que lo hicieran aun m\u00e1s agradable.<\/p>\n<p> La ciencia de la meteorolog\u00eda, al igual que la amistad, tiene ese gran defecto, esa gran virtud: cuando se empieza hablando de nubes y temperaturas, al final salen en la conversaci\u00f3n las tormentas de la cabeza y las precipitaciones del coraz\u00f3n. Y le cont\u00f3 lo que le pasaba, su extrema desaz\u00f3n fuese cual fuese el resultado de su pron\u00f3stico, en tanto que, el otro hombre del tiempo siempre parec\u00eda contento.<\/p>\n<p> El hombre del tiempo mayor respondi\u00f3:<\/p>\n<p> \u2014\u00a1Ah, naturalmente! No es ning\u00fan secreto lo que te voy a contar, todo el mundo lo hace. Yo no intento acertar el tiempo que va a hacer ma\u00f1ana, eso no est\u00e1 escrito en ninguna parte: lo que pronostico es el tiempo que me gustar\u00eda que hiciera.<\/p>\n<p> \u2014Ya, ya, m\u00edralo que iluso&#8230; Pero&#8230; \u00bfy si te equivocas?<\/p>\n<p> \u2014Si me equivoco y ma\u00f1ana el sol derrite las aceras, ya procurar\u00e9 buscarme un aire acondicionado o ponerme a la sombra. O le pedir\u00e9 a alguien que que me abanique o que me haga sudar con motivo. O igual voy a la piscina y encuentro bikinis que mirar. O me aguantar\u00e9 sudando hasta la deshidrataci\u00f3n, sabiendo que todo llega, pero que todo pasa.<\/p>\n<p> \u2014Pero \u00bfy si llueve?<\/p>\n<p> \u2014Si me equivoco y llueve, bueno&#8230; me gusta la lluvia, seg\u00fan de qu\u00e9 manera y con qui\u00e9n. Aunque lo que verdaderamente me pone contento es que, a veces, acierto. Y entonces disfruto de ese d\u00eda que me deja tocar los sue\u00f1os.<\/p>\n<p> Pero el hombre del tiempo lluvioso, aun despu\u00e9s de entender la respuesta, no quiso dejar de pronosticar mal tiempo. Era superior a sus fuerzas: prefer\u00eda tomarse la realidad cruda antes que probar la fantas\u00eda en alm\u00edbar.<\/p>\n<p> Y es que para quien siempre apuesta a la lluvia, ning\u00fan sol es suficiente. Para quien apuesta a la humedad, nunca encuentra ropa seca que ponerse. Para quien apuesta a perder, todas las victorias son mentira.<\/p>\n<p> Y color\u00edn colorado, este cuento de verano se ha acabado.  <\/p>\n<p> Naturalmente, es un cuento con met\u00e1fora, porque, como ya se habr\u00e1n dado cuenta al leerlo, no estoy tratando de hablar de meteorolog\u00eda, sino de la agricultura de los sue\u00f1os para ganaderos del coraz\u00f3n.<\/p>\n<blockquote>\n<p><strong>Latido<\/strong><\/p>\n<p>A veces me pregunto<br \/>\n si tiene sentido escribirle al silencio.<\/p>\n<p> Como esta noche\u2026<br \/>\n Yo estaba en el mirador.<br \/>\n Siempre estoy en un mirador esperando a que pase.<\/p>\n<p> Me parece abarcar el horizonte con la palma de mi mano,<br \/>\n pero en realidad no toco nada.<br \/>\n Solo rozo este aire que ma\u00f1ana ser\u00e1 otro,<br \/>\n aunque intente convencerme de que es el mismo.<\/p>\n<p> La ciudad me desaf\u00eda y enciende sus miles de luces,<br \/>\n yo enciendo mis sentimientos.<br \/>\n T\u00fa tambi\u00e9n eres perro viejo y lo sabes.<br \/>\n El consumo del coraz\u00f3n sube cuando asoma la luna,<br \/>\n se contamina la piel<br \/>\n de energ\u00eda gastada en horas punta.<\/p>\n<p> A la ma\u00f1ana siguiente solo quedan residuos.<br \/>\n Pero nadie me ense\u00f1\u00f3 a reciclar lo que siento.<\/p>\n<p> Soy tonta. Rematadamente tonta.<br \/>\n Me dejo alumbrar por esas luces que palpitan<br \/>\n por mis caricias,<br \/>\n pero laten sin mi vida.<\/p>\n<p><i>@(Alicia Choin, poema in\u00e9dito, 2011)<\/i><\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hab\u00eda una vez un hombre del tiempo al que le encantaba su profesi\u00f3n. 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