
{"id":8697,"date":"2024-10-15T03:00:00","date_gmt":"2024-10-15T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/insomnio.profepaco.es\/?p=8697"},"modified":"2025-05-27T00:17:06","modified_gmt":"2025-05-26T22:17:06","slug":"la-anchura-del-corazon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/insomnio.profepaco.es\/?p=8697","title":{"rendered":"La anchura del coraz\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>La anchura del coraz\u00f3n no se mide en cent\u00edmetros, sino en ausencias.<\/p>\n<p> No est\u00e1 m\u00e1s alto el que menos suplica, ni mejor amueblada la cabeza que menos se ofusca, ni es m\u00e1s indiferente la piel que menos caricias necesita.<\/p>\n<p> Tampoco se mide el amor en las horas que se tarda en responder una pregunta o una llamada perdida. Ni en el n\u00famero de veces que una palabra consabida se persigue a s\u00ed misma en medio de un p\u00e1rrafo sentimental.<\/p>\n<p> En la escena del sof\u00e1 los corazones no miden su altura, sino la distancia que los separa. En las l\u00e1grimas con las que alguien dice que se va, en la m\u00fasica viscosa con que se escucha un adi\u00f3s, s\u00f3lo se mide la voluntad.<\/p>\n<p> Las veces que se pronuncian los \u00abte quiero\u00bb, la aspereza de los \u00abme da igual\u00bb, el escozor de los \u00abya veremos\u00bb, no sirven tampoco para la medir la altura de una vida que tenemos a distancia de abrazo o de desd\u00e9n.<\/p>\n<p> S\u00f3lo hay algunas formas de temblar que dan la dimensi\u00f3n exacta de un sue\u00f1o, s\u00f3lo algunas maneras de cerrar los ojos descubren los dobleces del pasado y consiguen estirarlos en toda su amplitud.<\/p>\n<p> Medirse es inevitable, el modo de saber lo que se quiere y c\u00f3mo se esperan las palabras que tanto cuesta pronunciar. Y aunque ya hace tiempo que le perd\u00ed el miedo a no estar a la altura de la vida, no quiero, de ninguna manera, vivir con un coraz\u00f3n m\u00e1s estrecho que el tuyo.<\/p>\n<p> Te lo digo por si te pareciera verme temblar. Piensa que quiz\u00e1s no sea de fr\u00edo, sino del miedo que me da que llegue el d\u00eda en que mi coraz\u00f3n adelgace, se quede en los huesos y mi ausencia te pase desapercibida, como una sombra, como un leve recuerdo que se apaga.<\/p>\n<blockquote>\n<p><strong>Otro romanticismo<\/strong><\/p>\n<p>&#8230;las aguas del olvido<br \/>\n Garcilaso<br \/>\n \u00abHay golpes en la vida, tan fuertes&#8230; Yo no s\u00e9!<br \/>\n C\u00e9sar Vallejo<\/p>\n<p> Te escribo nuevamente desde una tarde helada<br \/>\n de esas en que nos puede el sentimiento<br \/>\n y la obsesi\u00f3n \u2014ese pingajo de la soledad\u2014<br \/>\n te derriba, te ocupa, sienta plaza en tu cuerpo<br \/>\n y, lo m\u00e1s peligroso, te alumbra, te interroga.<\/p>\n<p> Y ves que los renglones se estrechan,<br \/>\n las letras se amontonan<br \/>\n y comprendes el hueco imposible,<br \/>\n el espacio que nunca compartimos<br \/>\n y este bello recurso de contarte la vida<br \/>\n poblando de historia y de sue\u00f1os<br \/>\n las hojas tibias del dolor<br \/>\n que tanto me recuerdan tus muslos o tu espalda.<br \/>\n Por ellos navegu\u00e9 durante tanto tiempo,<br \/>\n en ellos aprend\u00ed tantas cosas extra\u00f1as,<br \/>\n tanto golpe de mar,<br \/>\n que parece imposible olvidarte as\u00ed, de pronto,<br \/>\n como quien tira la luz por la ventana,<br \/>\n como quien se despuebla de golpe de esperanza.<\/p>\n<p> \u00bfQui\u00e9n puede responder sin ning\u00fan truco<br \/>\n a las preguntas viejas, enquistadas,<br \/>\n hechas parte de ti?<\/p>\n<p> \u00bfQui\u00e9n cruzar\u00e1 de un salto las aguas del olvido<br \/>\n sin sentir c\u00f3mo quema en la carne la sorpresa de un d\u00eda,<br \/>\n las s\u00e1banas de un d\u00eda, los cuerpos ofreci\u00e9ndose,<br \/>\n las ojeras del gozo al amanecer?<\/p>\n<p> \u00bfNo volver\u00e1 el amor ,<br \/>\n aquel juego con n\u00e1ufragos y cofres,<br \/>\n a sorprendernos con su mano abierta,<br \/>\n a dejar en la playa de un hombro<br \/>\n como alga de plata que reposa<br \/>\n la saliva brillante del deseo?<\/p>\n<p> Hay golpes en la vida, tan fuertes&#8230; Yo no s\u00e9!<\/p>\n<p> Por eso he de decirte \u2014aunque sea por escrito\u2014<br \/>\n f que est\u00e1 la casa abierta para ti,<br \/>\n que te esperan los libros, el t\u00e9, mi soledad,<br \/>\n las dudas de las tardes de domingo,<br \/>\n la peque\u00f1a verdad<br \/>\n que no se tiene en pie sin tus palabras.<\/p>\n<p> No es posible saber cuando todo enmudece<br \/>\n y la vida se ha vuelto una s\u00f3rdida esquina<br \/>\n si nos fall\u00f3 el presentimiento<br \/>\n o ser\u00e1 que el mercado nos fue tragando<br \/>\n con sus comadres y su algarab\u00eda,<br \/>\n que no supimos vernos ni hablarnos<br \/>\n entre anuncios de sopas luminosas,<br \/>\n promesas y altavoces<br \/>\n pregonando los \u00faltimos saldos<br \/>\n de la felicidad.<\/p>\n<p> Ser\u00e1 que llevaremos inevitablemente<br \/>\n un lenguaje podrido que amarga el paladar<br \/>\n y te pone a escupir en mitad de la urgencia<br \/>\n cuando toda la historia apenas si consiste<br \/>\n en decirnos que s\u00ed, que nos amamos.<\/p>\n<p> Y los golpes, tan fuertes, las aguas del olvido,<br \/>\n tan hondas&#8230; Yo no s\u00e9!<\/p>\n<p> Hay cosas en la vida<br \/>\n que s\u00f3lo se resuelven junto a un cuerpo que ama.<\/p>\n<p> Y cartas que se escriben<br \/>\n cuando la prisa clava su aguij\u00f3n<br \/>\n y te deja colgando del alero<br \/>\n y te da por pensar<br \/>\n que es posible que no nos conoci\u00e9ramos<br \/>\n aunque fuimos viviendo el mismo fr\u00edo,<br \/>\n la misma explotaci\u00f3n,<br \/>\n el mismo compromiso de seguir adelante<br \/>\n a pesar del dolor.<\/p>\n<p><i>(Javier Egea, Paseo de los Tristes, 1982)<\/i><\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La anchura del coraz\u00f3n no se mide en cent\u00edmetros, sino en ausencias. 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