
{"id":8871,"date":"2024-06-08T03:00:00","date_gmt":"2024-06-08T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/insomnio.profepaco.es\/?p=8871"},"modified":"2025-05-27T00:16:30","modified_gmt":"2025-05-26T22:16:30","slug":"el-pajaro-irreductible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/insomnio.profepaco.es\/?p=8871","title":{"rendered":"El p\u00e1jaro irreductible"},"content":{"rendered":"<p>Hab\u00eda una vez un p\u00e1jaro posado en una rama, andando a saltitos por ella, aproxim\u00e1ndose a un extremo que, si bien todo el mundo sabe que est\u00e1, nadie quiere ver.<\/p>\n<p> A cada salto, aquel p\u00e1jaro daba un traspi\u00e9s y lloraba el dolor acumulado de todos los otros tropezones que le hicieron probar lo rugoso de la madera. Entonces se levantaba despu\u00e9s de haber llorado, se atusaba las plumas con esmero y segu\u00eda andando.<\/p>\n<p> Los p\u00e1jaros no lo saben pero, se paren donde se paren, siempre les queda la mitad de la rama. A ratos, pensaba que la vida pod\u00eda no ser mejor que aquello, que volar era un sue\u00f1o para los que no pueden dormir.<\/p>\n<p> Entonces se cortaba las alas, dolorosamente, arranc\u00e1ndose las plumas primero y lanz\u00e1ndolas en proverbios hacia el suelo, no con la tristeza del que no espera nada, sino con el desamparo de quien no sabe qu\u00e9 esperar.<\/p>\n<p> Y segu\u00eda andando para tropezar de nuevo, justo despu\u00e9s de que le crecieran otra vez unas alas y el viento empezara a soplar a favor. Siempre le quedaba el amargor de una rama medio vac\u00eda, la acidez de las l\u00e1grimas que fermentan y la aspereza imaginaria de los traspi\u00e9s que daban los otros p\u00e1jaros de la bandada.<\/p>\n<p> Cada tropiezo era el \u00faltimo, cada par de alas menos ligeras, cada dolor m\u00e1s intenso. Porque la vida puede que no fuera mejor que aquello, cada vez que le crec\u00edan nuevas alas, se las cortaba.<\/p>\n<p> Se va acabando la rama \u2014pero siempre queda la mitad\u2014 y el p\u00e1jaro se sigue cortando las alas. No es por miedo a volar, ni a caer al suelo, ni a soltarse del \u00e1rbol. Sino que se acuerda tanto de todo dolor pasado, de tanto dolor propio y ajeno, que le duele hasta el futuro que no se decide a esperar.<\/p>\n<p> Y puede que la vida nunca sea mejor que esto, sobre todo, si uno se empe\u00f1a en que no lo sea. Pero el p\u00e1jaro siempre se levanta, siempre, cada vez, irreductible. Nadie que no espere mejor\u00eda se levanta tantas veces aun sabiendo que va a volver a tropezar.<\/p>\n<p> Si bien es cierto que la vida puede que no sea mejor que esto, yo quiero tropezar con ese p\u00e1jaro. Se parece al de la felicidad y, mientras me lo parezca, ser\u00e1 mejor que esto.<\/p>\n<blockquote>\n<p><strong>\u00c1ngelus<\/strong><\/p>\n<p>Qui\u00e9n me iba a decir que el destino era esto.<\/p>\n<p> Ver la lluvia a trav\u00e9s de letras invertidas,<br \/>\n un pared\u00f3n con manchas que parecen prohombres,<br \/>\n el techo de los \u00f3mnibus brillantes como peces<br \/>\n y esa melancol\u00eda que impregna las bocinas.<\/p>\n<p> Aqu\u00ed no hay cielo,<br \/>\n aqu\u00ed no hay horizonte.<\/p>\n<p> Hay una mesa grande para todos los brazos<br \/>\n y una silla que gira cuando quiero escaparme.<br \/>\n Otro d\u00eda se acaba y el destino era esto.<\/p>\n<p> Es raro que uno tenga tiempo de verse triste:<br \/>\n siempre suena una orden, un tel\u00e9fono, un timbre,<br \/>\n y, claro, est\u00e1 prohibido llorar sobre los libros<br \/>\n porque no queda bien que la tinta se corra.<\/p>\n<p><i>(Mario benedetti, Poemas de la oficina, 1956)<\/i><\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hab\u00eda una vez un p\u00e1jaro posado en una rama, andando a saltitos por ella, aproxim\u00e1ndose a un extremo que, si bien todo el mundo sabe que est\u00e1, nadie quiere ver. 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