
{"id":8879,"date":"2025-02-14T03:00:00","date_gmt":"2025-02-14T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/insomnio.profepaco.es\/?p=8879"},"modified":"2025-05-27T00:15:02","modified_gmt":"2025-05-26T22:15:02","slug":"agradecer-el-ridiculo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/insomnio.profepaco.es\/?p=8879","title":{"rendered":"Agradecer el rid\u00edculo"},"content":{"rendered":"<p>A Salvador Morales Lupia\u00f1ez, gracias.<\/p>\n<p> \u00bfQu\u00e9 edad tendr\u00edamos? Ya ni me acuerdo.<\/p>\n<p> Malos tiempos en casa. Como conclusi\u00f3n de aquel fin de semana, yo ten\u00eda que escribir una carta. Y al ver mi papel en blanco, te dije que no pod\u00eda, que me sent\u00eda rid\u00edculo.<\/p>\n<p> Me contaste entonces, cinco minutos dur\u00f3 la charla, que la verdad s\u00f3lo est\u00e1 en la pugna de los contrarios. Que el dolor y el placer, dan la verdad cuando se encuentran. Que la alegr\u00eda y la tristeza, vienen del mismo sitio.<\/p>\n<p> Preguntaste con aquella media sonrisa del que es mayor y ya sabe la respuesta que ofrece la vida \u2014andaba yo empezando a descubrirme el coraz\u00f3n en otras manos\u2014, si los besos de aquella chica que vinieron despu\u00e9s de los nervios, fueron rid\u00edculos. Y claro que no lo fueron, respond\u00ed yo.<\/p>\n<p> Entonces la frase que me cambi\u00f3 la vida. Ha habido m\u00e1s desde entonces, pero aquella fue la primera y fue tuya. \u00abHay que saber hacer el rid\u00edculo\u00bb, me dijiste, \u00abpara que los dem\u00e1s te tomen en serio\u00bb. Seguramente aquella fue la primera vez que llor\u00e9 escribiendo, escribiendo una carta estremecida que, todo hay que decirlo, no sirvi\u00f3 para lo que pretend\u00eda, excepto para cambiarme la vida.<\/p>\n<p> Antes de irte, deber\u00eda haberte agradecido mejor aquellos cinco minutos y el resto del tiempo en que nos conocimos.<\/p>\n<p> No has llegado a saberlo del todo, me le\u00edste un par de veces solamente. Por eso me gustar\u00eda que supieras lo rid\u00edculo que, a veces, aqu\u00ed y all\u00ed, me siento escribiendo las cosas que me pasan por el coraz\u00f3n y por la cabeza.<\/p>\n<p> Pero al sentirme rid\u00edculo comprendo que habr\u00e1 alguien, al otro lado de las ventanas, que me va a tomar en serio. Es un alivio saberlo.<\/p>\n<p> Y escribir no es el \u00fanico rid\u00edculo que acometo.<\/p>\n<blockquote>\n<p><strong>Fe de vida<\/strong><\/p>\n<p>Nadie sabr\u00e1 las veces, las mil veces,<br \/>\n despu\u00e9s de la tristeza o de la humillaci\u00f3n,<br \/>\n que envidi\u00e9 la sonrisa de los c\u00ednicos,<br \/>\n esa distancia fr\u00eda de sus labios<br \/>\n ante la realidad. Son como estatuas<br \/>\n sobre el declive amargo del oto\u00f1o,<br \/>\n y en las seguridades de la piedra<br \/>\n no conciben el riesgo de la fe,<br \/>\n la luz que se hace vida, pero luego<br \/>\n puede sentir la mordedura,<br \/>\n el veneno amarillo<br \/>\n de la vejez, la quiebra y el rid\u00edculo.<\/p>\n<p> No conciben heridas. Ser\u00e1 porque recuerdan<br \/>\n la pureza met\u00e1lica del justo<br \/>\n que agita su serm\u00f3n<br \/>\n m\u00e1s all\u00e1 de las dudas y de las decisiones,<br \/>\n clamando contra el filo de los sue\u00f1os,<br \/>\n contra la incertidumbre,<br \/>\n sin asumir ninguna<br \/>\n responsabilidad en la quietud,<br \/>\n con su orden de muerte y de injusticia.<\/p>\n<p> Al caminar un d\u00eda<br \/>\n sobre los arrabales de la Historia,<br \/>\n mientras la luz deshecha buscaba solidez<br \/>\n en el cemento y en los vertederos,<br \/>\n sent\u00ed \u2014igual que se perciben<br \/>\n las inquietudes y los atardeceres\u2014<br \/>\n que la verdad abstracta<br \/>\n es legitimaci\u00f3n de la mentira.<br \/>\n Y no pude salvarme, ni ser puro,<br \/>\n ni sonre\u00edr con labios de distancia.<br \/>\n No me qued\u00e9 en los m\u00e1rgenes,<br \/>\n ni en mesas de camilla,<br \/>\n ni en la capa del noble, ni en la canci\u00f3n del infierno.<\/p>\n<p> Pero la luz se enfr\u00eda d\u00e9bil sobre los campos<br \/>\n y quien regresa siente las manchas de la tarde.<\/p>\n<p> Nadie sabr\u00e1 jam\u00e1s<br \/>\n las veces, las mil veces,<br \/>\n que envidi\u00e9 la sonrisa de los c\u00ednicos,<br \/>\n la pureza met\u00e1lica del justo,<br \/>\n despu\u00e9s de los regresos y de la humillaci\u00f3n,<br \/>\n al sentirme manchado por la luz<br \/>\n y al conservar en la memoria,<br \/>\n en la izquierda vac\u00eda de mi cama,<br \/>\n como la sombra hiriente del cuerpo que se ha ido,<br \/>\n la memoria dudosa y palpitante<br \/>\n de alg\u00fan amanecer.<\/p>\n<p> Porque tal vez la vida<br \/>\n s\u00f3lo nos quiere dar<br \/>\n aquello que despu\u00e9s sabe quitarnos.<\/p>\n<p><i>(Lu\u00eds Garc\u00eda Montero, La intimidad de la serpiente, 2003)<\/i><\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A Salvador Morales Lupia\u00f1ez, gracias. \u00bfQu\u00e9 edad tendr\u00edamos? 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