Nadie escoge el hueco, el hambre de los dedos, la sed inacabable de mirar por las ventanas para concentrar la resonancia del futuro. Nadie escoge sentirse árido, torpe, abyecto, susurrarse trayectos que dejan a medias el consuelo, tenderse sobre la cama de las legañas doblándose al dolor de unos labios nómadas y en el vilo … Sigue leyendo Propulsión
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